Somos dos imbéciles imposibles, acabará la culpa siendo mía por las Encarnadas, pero al fin y al cabo... las encarnadas solo ocurren cuando soy yo en un 100% de esencia.
Y ocurre, que no entiendo qué ocurre. Que me tocas y no nos despegamos, que me abrazas es como si en ese momento no tuviese derecho a desparecer. Apareces, eres tú, de nuevo el que me encuentra.
No sé las veces que te habré olvidado, flipy. Hace mucho que ya perdí la cuenta, pero llegas y me incendias el mundo, llevas y llego. Y parece que todas las miradas de nuestros silencios cobrasen vida.
A veces este blog me parece una completa estupidez como reliquia de esta historia. Pero algo me he dado cuenta, eso sí, nunca fuimos amigos sin más. Siempre desde el momento primero hubo algo más, quizás solo fui yo la loca que lo vio... que sabes tú que hay cosas que solo tienen sentido en mis silencios. Pero luego estás tú, que eres capaz de leerme entre líneas, mis comillas y mis cursivas. Luego estás tú que eres capaz de ver hasta mis deslices.
Y acabas volviendo, acabo encontrando de nuevo una mano amiga que no quiere soltarme, o seré yo, que estoy loca, no me hagas mucho caso. Pero cuando me miras a los ojos noto como si te me metieses dentro, como si de pronto se me olvidase respirar.
Y cuando te encuentro con alcohol siempre acabamos con la risa fértil y un beso entre los dientes.
Que sé que no eres uno más, que sé que no soy una más sin más.
Que te lo puedo notar en la piel, en el mismo olor de tu piel desde los 13 años, en esos ojos que nunca dejaron de ser.
Que hemos crecido, flipy. Que me he alejado tantas veces y veces de ti por no saber qué ocurría, por no entender, por no tener que despedirme de ti.
A fin de cuentas, siempre tuvimos los mismo motivos y malos momentos, hoy si pasas por aquí quería decirte que quiero que pase, que quiero dejar que la pasión y la intimidad se apodere de nosotros como ya pasa, es decir: quiero dejar contigo que las chispas prendan fuego.
Pero no quiero nada más, no quiero pensar nada más, no quiero nombres ni redes sociales, no quiero tener el freno de mano echado, ya ha pasado más de un año, y hemos vuelto sobre nuestros pasos.
Yo sé a quién quiero mantener en mi vida, y también sé que estar contigo es un nicontigonisinti... Pero no me gusta el SINTI, porque siempre acaba asomando la duda, porque el CONTIGO, no implica nombres, ni compromisos, ni mierdas de novios ni cosas de mayores. Mi contigo, para mí, es la intimidad que existe, sin ponerle nombre, sin ponerle límites, sabiendo que por siempre seguirás siendo para mí esa persona que tan bien me conoce, sabiendo que podemos ser nosotros, sin la necesidad de ser en plural, no sé si me explico.
Como diría la gente de ahí fuera: follamigos, pero más que eso yo diría uno de mis términos: ALMANTES.
Justo cuando creo que lo nuestro se quedó en un espejismo, vuelves y me abrazas.
Y así no sé cómo esconderme