lunes, 24 de diciembre de 2012

Capítulo 1.

Ni cinco minutos enfadada. 

Eso es lo que me pasa con Juanjo, que no puedo pasar ni cinco minutos enfadada. Que por mucho que me ponga "seria" siempre me entra la risa cuando me dice: sé que te estás riendo. Y ya... inevitablemente  mi enfado disminuye a la vez que empiezo a reírme de verdad.

A veces Juanjo es un imbécil, un idiota, un flipado, un golfo, etc... es odioso e insoportable. 

Millones de veces me pregunto cómo lo aguanto, siendo él la persona que más me saca de mis casillas a lo largo del día, lo juro. Pero, sin embargo, siempre acabo encontrando la respuesta.

Juanjo está convencidísimo de que es la persona más inteligente de este mundo, de la galaxia me atrevería a decir yo. Y no vamos a negar aquí que el chico es tonto, ni mucho menos. Pero al alardear tanto de sí mismo pierde una enorme cantidad de puntos, y aumenta el agotamiento de mi paciencia hacia para su persona. 

Sin embargo, gana muchos puntos cada vez que paso por una de mis muchísimas malas rachas, sobre todo a la hora de consejarme o cambiarme de tema con estupideces, con el fin de distraerme. Y he de admitir, que siempre lo consigue. Con él todo parece más sencillo, y verdaderamente lo es. Se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de mi vida, siendo él uno de los encargados de que mi sonrisa nunca se borre, y eso a veces no es fácil.

Por eso muchas veces me pregunto cómo le voy a dar las gracias lo suficiente... siempre lo intento, cada vez que puedo... pero siempre creo que me quedo corta... en fin, aquí va una vez más: ¡¡GRACIAS, "Flipy"!! Por todo aquello que ya sabes y por hacer que no pueda estar ni cinco minutos enfadada (ni triste).

Prólogo.

Una de las cosas más complicadas que me han planteado es escribir sobre la vida de alguien. 

Siempre había escrito sobre cosas románticas, mi vida al fin y al cabo, pero comenzar a escribir sobre mi mejor amigo es una de las cosas más extrañas que he tenido que hacer.

Comenzando por el principio, nació un tal 23 de junio de 1997, desde ahí hasta el día de hoy sigue dando guerra. Su niñez y vida escolar la conozco de oídas. Según dicen siempre ha sido un buen niño, con el fútbol presente en su vida, sus amigos y también sus videojuegos. Un niño inteligente y con gran corazón, que poco a poco se ha ido convirtiendo en una gran persona con unos profundos valores. 

Juanjo diríamos que es especial, pero esa palabra es demasiado ñoña para mi gusto tratándose de él. Así que cuando me planteo la manera correcta de definir al que es mi mejor amigo sólo se me ocurre una palabra: JUANJO.

Juanjo, ese buen amigo que una tarde de desesperante aburrimiento me invitó a escribir su historia, pero que sin embargo a veces creo que no lo conozco lo suficiente para escribir una vida tan increíble como la suya. 

La vida de un estudiante normal y corriente, pero con mucho por contar.