Eso es lo que me pasa con Juanjo, que no puedo pasar ni cinco minutos enfadada. Que por mucho que me ponga "seria" siempre me entra la risa cuando me dice: sé que te estás riendo. Y ya... inevitablemente mi enfado disminuye a la vez que empiezo a reírme de verdad.
A veces Juanjo es un imbécil, un idiota, un flipado, un golfo, etc... es odioso e insoportable.
Millones de veces me pregunto cómo lo aguanto, siendo él la persona que más me saca de mis casillas a lo largo del día, lo juro. Pero, sin embargo, siempre acabo encontrando la respuesta.
Juanjo está convencidísimo de que es la persona más inteligente de este mundo, de la galaxia me atrevería a decir yo. Y no vamos a negar aquí que el chico es tonto, ni mucho menos. Pero al alardear tanto de sí mismo pierde una enorme cantidad de puntos, y aumenta el agotamiento de mi paciencia hacia para su persona.
Sin embargo, gana muchos puntos cada vez que paso por una de mis muchísimas malas rachas, sobre todo a la hora de consejarme o cambiarme de tema con estupideces, con el fin de distraerme. Y he de admitir, que siempre lo consigue. Con él todo parece más sencillo, y verdaderamente lo es. Se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de mi vida, siendo él uno de los encargados de que mi sonrisa nunca se borre, y eso a veces no es fácil.
Por eso muchas veces me pregunto cómo le voy a dar las gracias lo suficiente... siempre lo intento, cada vez que puedo... pero siempre creo que me quedo corta... en fin, aquí va una vez más: ¡¡GRACIAS, "Flipy"!! Por todo aquello que ya sabes y por hacer que no pueda estar ni cinco minutos enfadada (ni triste).
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